De una manera real y directa, “Entre le murs” nos muestra una visión autentica de la educación actual en Europa. Este maravilloso largometraje se rodó en un instituto con alumnos reales los cuales no son unos estudiantes cualquieras, sino que muchos de ellos, y como característica de este instituto con cierta fama problemática, provienen de diferentes etnias culturales; abarcando a su vez otros problemas de la , desde perspectivas más individuales de cada alumno, como problemas más globales que conciernen no solo a la clase, sino también al profesor.
A diferencia de otras películas, una de las características más inquietantes de “entre le murs” y la cual consigue adentrarte dentro de la clase, es la ausencia de música. Esta ausencia crea relación directa con el escenario y todo su contexto en sí; gracias al sonido ambiente de la clase, el espectador se ve en la difícil circunstancia del profesor, te introduce psicológicamente en una escena cambiante, donde no imaginas que vaya a suceder.
Los actores son reales, todos los alumnos que desarrollan la trama, fueron a unos talleres que habilitó el instituto, para el rodaje posterior del proyecto. Esto influye de una manera directa no solo en el concepto si no en la realidad de la película, ya que aunque esta se encuentre dirigida por el director, estos alumnos tienen ese don impulsivo y natural, que les ayuda a improvisar y les lleva a actuar de una forma real. Igualmente a esto se suma que el profesor protagonista también es un profesor real, lo cual no puede haber más alicientes para que este largometraje tenga todas las condiciones de ser una película original en todos los sentidos.
A medida que transcurre la historia, y nos vamos involucrando con la situación, observamos diferentes planos que ayudan a envolvernos, como planos generales de la clase o primeros planos de los personajes, manteniendo a veces si a veces no la cámara fija o la cámara a pulso.
El profesor es una figura esencial para los alumnos, tiene con estos una relación mayoritariamente autoritaria y se dirige a ellos con respeto y educación, haciendo siempre pese a los problemas que le van surgiendo de ejemplo como puede. Por medio del lenguaje intenta que estos entren en razón, pero no llega a entablar una relación tan profunda con estos como para ser uno de ellos, todo se queda en el trato profesor alumno convencional. A pesar de que intenta (y dejémoslo en intento) educar a sus alumnos, no todo lo hacen los buenos modales y el ser cultos, tiene que saber cómo tratar con estos. Desde fuera también es muy fácil juzgar a las personas, ya que nuestro profesor ve frente a la tarea de enseñar con el lenguaje no solo conocimientos, sino disciplina, tolerancia, justicia, o respeto entre otras cosas; y mediante los recursos o la influencia que tiene sobre el profesorado, no puede y deja de poner interés en esa relación más personal con los alumnos. Esto se ve luego reflejado en la lo poca falta que sigue habiendo de comunicación entre sus chicos, y le acaba trayendo una serie de problemas causados por la falta de respeto hacia el profesor.
Este contexto que se desarrolla a lo largo de la película ayuda a abrirnos un poco las puertas, nos muestra una realidad, unos problemas educativos de la enseñanza que tenemos que solucionar, pero la solución la tenemos que poner nosotros…
Finalmente las víctimas de este sistema son los jóvenes, estos tienen un habla y unas costumbres que han aprendido en la calle, y por medio de tecnicismos estos alumnos finalmente no aprenden nada útil, que les sirva a ellos en su día a día. Gran parte hay que enseñársela con el ejemplo, no todo son buenas palabras.

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